LUCHON, UNA JOYA POR RE-DESCUBRIR
UN POCO DE HISTORIA

Las calles de Luchon esconden una larga e intensa historia en la que el agua ha sido la auténtica protagonista. Desde la época de los romanos que decidieron construir el primer balneario hasta hoy en día, Luchon se ha ido adaptando al paso del tiempo siendo fiel a su naturaleza. Su época más esplendorosa coincidió con la edad de oro del termalismo en Europa en la que Luchon se convirtió en lugar habitual de peregrinaje de la alta sociedad francesa. Entonces fue cuando se construyeron la mayor parte de los majestuosos edificios que hoy destacan entre sus calles. Una importante política de inversión en infraestructuras ha hecho que Luchon sea hoy un destino adaptado a las necesidades de sus visitantes más exigentes pero en el que aún se puede revivir la historia que la llevó a ser La Reina de los Pirineos. Descúbralo fácilmente paseando por las pequeñas calles que unen avenidas y que están llenas de ejemplos de lo que en su día y todavía hoy es un encantador centro turístico en el corazón de los pirineos.
Allées d’Etigny es la arteria que vertebra Bagnères-de-Luchon, una amplia avenida que conduce hasta las Termas Chambert. En el número 18 de esta misma avenida, se encuentra un curioso castillo edificado en 1773 que acoge desde los años veinte el Museo de la Comarca de Luchon, dedicado a la conservación de los usos y costumbres tradicionales del luchonés, con secciones dedicadas a la arqueología, la zoología, cartografía, y, claro está, al alpinismo, ya que estamos en un tradicional punto de partida para los ascensos a las grandes cumbres pirenaicas. El último domingo del mes de agosto además, con motivo de la “Fiesta de las Flores”, una caravana de carrozas decoradas con miles de flores recorren los Allées d’Etigny ante la divertida mirada de vecinos y turistas.
A pocos metros de la avenida Allées d’Etigny, se encuentra el telecabina que en menos de 10 minutos nos llevará hasta las pistas de esquí de Superbagnères, la otra gran atracción local. Situada a 17 km. del centro urbano, la estación es una de las más antiguas de Europa. Enclavada a 1.800 m de altura, en un paraje inusualmente soleado, consta de 24 pistas que se dividen en tres zonas: Techous, Lac y Cécire. Esta estación, ha visto crecer a su alrededor el complejo lúdico, siendo mirador privilegiado de destacados picos del Pirineo Central, como el Venasque o el Cécire.
Es evidente que Bagnères-de-Luchon ya no es sólo una ciudad termal, el deporte, cuidado de la salud, descanso, cultura y aventura forman parte de la esencia de ” La reina de los pirineos.
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